jueves, 24 de noviembre de 2011

LA PESCA DE LA CARPA EN INVIERNO


La pesca de la carpa en invierno es difícil, especialmente en grandes masas de aguas.
Dejando a un lado la aplicación los cebos, montajes y aparejos, el punto principal para el pescador de carpas en invierno tiene que ser la localización. Solamente una vez que usted encuentre los peces estudiará cualquiera de los otros factores que entran en juego.
Una de las pistas principales para localizar las carpas en invierno es seguir cualquier movimiento que realicen en el agua. He pescado carpas en diversos lagos en invierno y en todos he podido comprobar que saltaban o remolinaban.
Parece ser que la carpa tiende a crear grupos en invierno más que en verano, de modo que es probable que debajo de la superficie haya algunos ejemplares si usted ve una carpa saltar o remolinear en la zona. Mirando tiempos atrás puedo decir que algunas de mis mejores capturas en invierno han venido cuando una carpa se ha dejado ver, y entonces he colocado mis cebos en esa zona. Es muy importante no ignorar los movimientos de las carpas en invierno. Nunca dé por hecho que la carpa irá a su cebo o área cebada - cubra cualquier movimiento de los peces por lo menos con una caña.
Una de las cosas más interesantes que he encontrado es que por cualquier razón, la carpa parece saltar y remolinar más al anochecer en los meses del invierno. No demuestran a menudo ningún tipo de presencia durante las horas de la luz del día, así que el pescador debe seguir estando alerta después de anochecer para intentar localizarlas. Los que se retiran al bivvy y después enciende la televisión o la radio a menudo no capturan nada!
Otra dato que he encontrado en muchas de las aguas norteñas es que la carpa salta más al anochecer durante noches muy frí­as, con altas presiones. Si usted lo piensa, no tiene lógica que la carpa salte durante las horas más frías del día. Sin embargo sucede. Cuando se cumplen estas características usted puede casi garantizar que la carpa saltará entre la medianoche y las 2pm.
A menudo, también saltan en aguas poco profundas en condiciones muy frí­as. En Redmire hace algunos años, pesqué una sesión de tres noches en enero. Yo me instalé en la zona de los tocones, esto me permitió pescar en aguas profundas en la zona de mi izquierda y también que cubrir las zonas poco profundas de mi derecha en caso de necesario y las islas. A la derecha del puesto el fondo era plano, poco profundo  y el agua tan clara que era posible ver el lecho del lago. No había carpa que se viera en esta área del agua durante el dí­a, pero conjeturaba sobre si los peces pasarían por allí después del anochecer. La primera noche era muy fría y el sonido al estrellarse una carpa sobre la superficie me despertó después de medianoche. La carpa saltaba unas pulgadas justo a la derecha de la zona somera. ¿Qué demonios hacía allí abajo? Me pregunté.
A la noche siguiente sucedió lo mismo. El sonido de la carpa me despertó otra vez durante la noche - y, usted lo ha conjeturado - fue en la zona plana de la derecha otra vez! Para la siguiente noche decidí trasladarme a la zona donde saltaban, pues no había tenido ni un roce en las zonas profundas. Mientras que me instalé podía ver claramente el fondo en este extremo del lago, y no habí­a presencia carpas, así que sentí­a un poco absurdo. Sin embargo, volvieron a saltar los peces después de anochecer. Estuve despierto toda la noche esperando que la alarma sonara en cualquier momento, pero la picada no llegó. Sin embargo, este episodio demuestra que usted no debe nunca descartar el agua poco profunda incluso en condiciones extremadamente frías.
Una carpa que se mueva está perdiendo energía, y por lo tanto es más probable que se alimente que una carpa que esté semialetargada e inmóvil en el fondo. A veces, es posible conseguir capturar las carpas que se mueven, y según mi experiencia, una vez que una carpa aletargada comienza a moverse empieza inmediatamente a alimentarse. He conseguido algunas capturas excelentes siguiendo los saltos en aguas heladas, especialmente en las zonas someras o poco profundas. En el excelente lago Hawk en Shropshire, rompí en hielo y causé una gran turbulencia en el agua en una zona con muy poca profundidad - tres a cuatro pies. Aquellos disturbios debieron hacer que las carpas se movieran y barrieron cualquier cebo que estuviera delante, incluyendo los míos. Una vez en Birch, remando con la barca encontré un número de carpas grandes amontonadas en una recula poco profunda, estaban fuera de mi puesto de pesca. Puse el remo bajo ellas y lo revolví­ moviendo los peces literalmente con el remo. Después de algunas horas ensalabré cuatro carpas de hasta 28lb y me convencí de que eran las carpas que había movido con el remo. Las puse en el movimiento otra vez, y se alimentaron de nuevo.

He tenido también muchos toques en invierno que los consideraba inicialmente causados por los patos u otras anátidas pero en algunos casos descubrí que se trataba de una carpa, a menudo peces y pájaros van unidos. Es siempre acertado intentar buscar la captura en un área poblada por estas especies de pájaros. Pienso que es porque disturban a
la carpa, especialmente las especies que nadan muy agresivamente hacia el fondo. En las zonas cebadas yo pienso que las carpas compiten con los pájaros por los cebos.
Simplemente lanzando cebos alrededor puede hacer que la carpa se interese en ellos y conseguir que se mueva. Kevin Maddocks, por ejemplo, se convenció de que cuando él pescó en el gran lago Darenth las carpas se sentían atraídas por el sonido de los cebos y de los aparejos al entrar en el agua. Él explotó esa idea lanzando piedras de un tamaño similar a sus boilies pero ni un solo cebo más que el de los anzuelos. Admito que éste es un buen método también, aunque prefiero lanzar frecuentemente. En definitiva pienso que lo que sucede a menudo es que los objetos que entran en el agua disturban a la carpa, haciendo que se mueva un poco, y entonces está más interesada en alimentarse.
Para finalizar, una vez que usted encuentre un área donde la carpa de mueva es vital introducir el cebo en esa área en los meses del invierno. De esa manera usted mantiene las carpas activas, se mueven y se alimentan.
 

Los peces tigre del Okavango

 Cuando esto no sucede, por lo general detrás de esto encontramos una gran idea del animal de dos patas más conocido, el predador por excelencia, el hombre. Pero en la tierra de las contradicciones del pueblo negro, del que será tal vez el futuro del mundo, existe un río navegable que la naturaleza, sin las manos del
hombre, ha hecho morir sin mirar el agua salada.
 Nace entre las montañas salvajes de Angola, continúa por Namibia y pasando por la Moremi Wildlife Reserve llega finalmente a Botswana. Este elemento de la naturaleza recorre más de 1.600 kilómetros y se detiene bruscamente durante su recorrido, debido a otro gigante, el Desierto del Kalahari. La unión de estas dos fuerzas contrarias, el agua y el desierto (vida contra sequía y muerte), de hecho constituyen el paradigma perfecto de lo que es África, con sus contradicciones y los ciclos vitales legados a estos dos elementos, creando un ecosistema único en el mundo: el delta del Okavango. Esto constituye –como se puede intuir fácilmente– un delta cerrado, de una grandeza impresionante (es el segundo delta interno más grande del mundo después del Níger) y que a través de la unión (anual) de casi 11 kilómetros cúbicos de agua con la arena del Kalahari crean un ecosistema único, es decir una llanura aluvial caracterizada por una compleja y variable red de canales, lagunas e islas.
LOS RITMOS DE VIDA
Este extraordinario ambiente da vida a los bordes del desierto, con una fauna y una flora exuberantes. Aloja una reserva natural y también una población indígena de casi 100.000 personas de cinco etnias distintas. La vida y la muerte en el delta del Okavango tiene un reloj biológico bien rodado en los siglos, al cual tampoco la pesca escapa. Se trata de las crecidas en el delta que comienzan con las lluvias en Angola, que van desde octubre hasta abril, y alcanzan los confines entre Namibia y Botswana en diciembre para llegar a la parte meridional del delta a Maun a mediados de Julio, empleando así casi nueve meses desde la extremidad septentrional a la meridional. Esta fase lenta de crecida en el delta es debido a la falta de desnivel, sólo 60 metros en 450 kilómetros. Durante la fase de pico de la crecida, el área de éste se expande hasta 16.000 kilómetros cuadrados, regresando a casi 9.000 kilómetros cuadrados en los períodos de sequía.
Con el movimiento de las aguas al interior del delta, se mueven los animales y se concentran en los nuevos bordes aluviales de mayo a octubre. Los habitantes de esta zona son cocodrilos, elefantes, perros salvajes africanos, búfalos, grullas, a los que se suman los mamíferos y aves más comunes. El mejor período para los safaris fotográficos va desde mayo a octubre, cuando la vida animal está concentrada alrededor de las áreas aluviales y la vegetación se vuelve seca, mientras el mejor período para practicar observación de pájaros es durante la estación de las lluvias que va desde noviembre hasta abril en el momento en el que las poblaciones de pájaros migratorios regresan y las plantas se vuelven verdes.                                                                                                                      Si se desea ir a pescar, entonces debemos hablar todavía de crecidas y migraciones, pero será la última vez, prometido. Me es difícil resumir más lo relatado porque es parte del encanto de este itinerario, digamos que para un europeo ir a pescar en el Okavango sin hacer al menos un mini safari en el delta equivale a un japonés que va a Roma y se regresa sin mirar el Coliseo o la Capilla Sixtina.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Como medir fondo

En la posición A, el plomo tirará hacia abajo del flotador y a hará que este no lo veamos.

En la posición B, El plomo ya no puede ir mas abajo y hará que el flotador se quede tumbado.
En la posición C, donde el flotador le vemos que ni se hunde ni se queda acostado, nos dará la medida exacta que tenemos desde la superficie hasta el fondo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pesca a boloñesa; para ser un experto

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BOLOÑESA

Este tipo de pesca al igual que la pesca a la inglesa fue introducida por los británicos en España hace ya varias décadas y de ahí adoptaron también sus nombres. En la pesca a la boloñesa es imprescindible el uso de un flotador o corcho para su practica. Este tipo de flotadores pueden ser fijos o corredizos, aunque la practica más común es con flotadores fijos anclados a la linea por 2 puntos. Estos flotadores tendrán un peso comprendido entre 1,5 y 3 gramos de peso (dependiendo del estilo de pesca que vayamos a realizar), y adoptaran distintas formas según la naturaleza de las aguas en el lugar de pesca, utilizando flotadores más alargados para aguas tranquilas y flotadores más ovalados para aguas corrientes. Deberemos añadir distintos plomos a la linea para hacer que el flotador quede totalmente hundido bajo el agua tras el lance, estando visible solamente la pluma del mismo.
Flotador tipico de la pesca Boloñesa
En la imagen, un corcho típico de la pesca a la boloñesa
La pluma del flotador (parte superior del mismo y que queda visible tras el lance), deberá ser de un grosor mínimo para que no le afecte el viento y pueda desestabilizarlo. La quilla o cola (parte que queda bajo del agua) deberá ser alargada llegando a medir 2 veces el tamaño de la pluma. Esto le dará estabilidad dentro del agua y evitara que el corcho ladee con el ir y venir de la corriente.
El tipo de caña que deberemos utilizar para una practica correcta de este tipo de pesca, estará comprendida en una longitud de 7 a 10 metros de largo. Los materiales más habituales que componen este tipo de cañas son fibra de carbono o de vidrio, ambos muy flexibles y con una dureza extrema en comparación con su bajo peso. Este tipo de cañas suelen estar montadas con anillas que se fijan en cada uno de los tramos de la caña (una anilla por tramo). Estas anillas están realizadas con aleaciones de metal y carbono que hacen que el hilo se deslice fácilmente a través de ellas, aunque podemos encontrar otro tipo de montajes donde el hilo pasa por dentro de la caña sin necesidad de la colocación de las anillas.
Una caña de calidad de unos 10 metros, no deberá sobrepasar los 900 gramos de peso para ser cómoda y manejable. A este peso deberemos sumar el del carrete, que deberá ser de un tamaño pequeño / medio con capacidad para unos 90 metros de hilo.
El montaje que realizaremos para este tipo de pesca estará comprendido por una linea principal de un diámetro 2 puntos superior al bajo de linea. Esto hará que en caso de enganchar nuestro anzuelo en el fondo o capturar una pieza de gran tamaño, rompa por la parte del bajo de linea (más fina), perdiendo solamente el anzuelo y no dejando al pez con el plomo colgando, lo que provocaria que pudiera engancharse con alguna piedra o rama en el fondo del río y morir finalmente.
Los plomos deberán estar en la parte de la linea principal bajo el flotador, para evitar perderlos en caso de rotura. La parte inferior o bajo de linea, podrá estar conectada a la linea principal mediante un emerillón o directamente con un nudo adecuado para este fin. Del bajo de linea solamente quedara amarrado el anzuelo que sera de una numeración entre 4 y 10, adecuando el tamaño del mismo al tamaño de las capturas que pensemos realizar en ese escenario.
Montaje Boloñesa
En la imagen, un montaje típico de pesca boloñesa

Iniciación a la pesca a la inglesa

¿Que es la pesca a la inglesa? La pesca a la inglesa es aquella que se realiza con un determinado tipo de cañas muy características provistas de carrete.

El tipo de flotador usado es también muy característico teniendo como nexo común los distintos tipos el estar fijados por un solo punto.

Las cañas han de tener una medida mínima de 3.80 y máxima de 4.5 m para ser válidas en competición.

Se utiliza esta técnica para pescar por delante de las cañas de cup y enchufables, a una distancia dependiendo del tipo de caña y flotador que podría oscilar entre los 20 y 40 metros. No obstante, en determinadas ocasiones con cañas específicas podríamos pescar incluso a más distancia.

La inglesa es usada normalmente cuando cerca de la orilla no encontramos capturas, ya sea porque la pesca no está activa y no se acerca a la orilla o por la ausencia de una profundidad adecuada en el pesquil que permita "meter" a los peces.


La principal diferencia que podemos encontrar entre la pesca inglesa y la boloñesa, radica en el tamaño de la caña, que a diferencia de los 9 o 10 metros de la pesca boloñesa, en la pesca inglesa se utilizan normalmente cañas de 3,50 a 4,50 metros. Esto es debido a que en la pesca a la inglesa no es necesario tener una longitud de caña grande para poder dar más calado a nuestro aparejo, sino que esta basada en un flotador corredizo o no que nos permite lanzar a distancias de hasta 30 metros y profundidades de más del doble de la longitud de nuestra caña. Este tipo de pesca la practicaban los ingleses en sus rios y lagos para evitar la acción del viento sobre el hilo, ya que este queda totalmente hundido bajo el agua tras el lance.
El material por el que están compuestas las cañas de la pesca a la inglesa es el mismo que el de las cañas de la pesca a la boloñesa, es decir, fibra de carbono o de vidrio, con la diferencia de que el acabado de la caña en el mango suele ser de corcho a diferencia de las cañas para la pesca a la boloñesa que suele ser de fibra de carbono.
Otra de las características que diferencian las cañas de pesca a la inglesa de las de boloñesa, es la mayor cantidad de anillas que poseen. Mientras que las de pesca a la boloñesa solo tienen una anilla por cada tramo de caña, las cañas de la pesca a la inglesa poseen de 7 a 14 anillas. Esto es así para mantener el hilo completamente pegado a la caña, sin que haya posibilidad de que cuelgue en el tramo que pasa de una anilla a otra.
Es muy importante en este tipo de pesca que el hilo pase lo más desapercibido posible para el pez, ya que los lances suelen ser a distancias largas. El hilo que utilizaremos sera de tipo fondante y nuestro bajo de linea deberá medir como mínimo 1 metro para poder absorber la fuerza de la picada a gran distancia.
Otra de las características de este tipo de pesca son los flotadores que pueden ser emplomados o no, pero eso sí, solo tienen un punto de sujeción a la linea (a diferencia de la pesca a la boloñesa que son dos). Las formas en que los usaremos serán las mismas que en la pesca a la boloñesa, es decir, podemos tenerlos fijos o corredizos.
Para la pesca con flotador fijo, sera necesario no pescar a una profundidad superior a 3 metros, o en su defecto, a más de la longitud total de la caña que estemos utilizando. Para su montaje, anclaremos nuestro flotador pasando el hilo por el enganche que tiene en la parte inferior, y lo fijaremos a la linea mediante unos pequeños plomos que podremos desplazar para dar más o menos calado según nos interese.
Montaje pesca a la inglesa fijo
En esta imagen extraída de www.galeon.com/pescaenrioseco/,
podemos observar un montaje de inglesa fijo.
Para la pesca con flotador corredizo, deberemos utilizar un tope de silicona o hilo que frene nuestro flotador a la distancia que nosotros queramos. Esto nos permitirá tener mucho más calado que la longitud de nuestra caña, y poder hacer lances mucho mayores que en la técnica de pesca a la inglesa con flotador fijo. El tope se puede enrollar dentro del carrete para efectuar el lance, y una vez lancemos saldrá a la misma vez que el hilo, con lo que nos facilita mucho la maniobra.
Montaje pesca inglesa corredizo
En esta imagen extraida de www.galeon.com/pescaenrioseco/,
podemos observar un montaje de inglesa corredizo.
Uno de los problemas que podemos encontrar pescando a la inglesa, es poder lanzar cada vez al mismo sitio donde hemos cebado con anterioridad y así estar dentro de la zona de pesca adecuada. Para realizar el lanzamiento correctamente, una vez lanzado el aparejo apuntaremos la punta de nuestra caña hacia el agua y daremos varias vueltas de carrete para facilitar que el hilo autofondante se hunda. Si pescamos a mucha distancia y queremos siempre lanzar al mismo lugar, podemos realizar un lance que pase el punto en donde queremos pescar unos metros y después recoger hilo hasta el lugar exacto donde queremos dejar el aparejo. Una vez tengamos claro nuestro lugar de pesca, podemos ayudarnos de un lápiz marcador y hacer una pequeña marca en la linea principal, para de esta forma, saber hasta donde deberemos recoger hilo en el próximo lance. Deberemos dejar el hilo totalmente hundido bajo el agua y tenso o será muy difícil que podamos clavar un pez a tanta distancia.
La pesca a la inglesa nos dará ventaja frente a la pesca a la boloñesa o enchufables ya que podremos pescar mucho más lejos cuando cerca de la orilla el pez este inactivo o tenga desconfianza con el aparejo utilizado.
Aparejo tipico de la pesca a la inglesa
En la imagen extraida de www.portalpesca.com
podemos ver un aparejo tipico de la pesca a la inglesa

¡Megacebados!


Diariamente me encuentro en mi correo, en el foro de www.webcarp.es o por otros medios de comunicación social, la eterna pregunta del cebado correcto. Es algo tan sencillo y tan difícil a la vez, que es imposible describirlo en unas pocas de líneas.
En mi experiencia, hay tantos tipos de cebados y cebos correctos como pescadores y lugares o escenarios de pesca. En este artículo no intento generalizar sobre cómo hacer un cebado perfecto, ni cuál es la mejor opción del cebo a usar en el cebado, me limitaré a poner ejemplos y detalles concretos, aterrizando en la realidad y dejando aparte teorías difíciles o inaccesibles por parte de la mayoría de los pescadores. ¿quieres saber cómo cebar diariamente sin estar en el pantano ni trasladarte todos los dias?
PRIMEROS PASOS
Bajo un punto de vista real, sólo existen dos formas de comenzar la pesca. Una vez que tenemos claro el lugar elegido hay dos caminos a elegir: pesca activa o pesca pasiva.
PESCA ACTIVA
No es asequible a todo el mundo, pero cada vez más somos los pescadores que disponemos de pequeñas embarcaciones para ayudarnos en este tipo de pesca y cebado, que nos pueden servir fácilmente para el traslado de todo el arsenal de pesca del que disponemos o sólo lo imprescindible para un día o noche. Lo primero que debemos hacer es usar la barca y la sonda, buscando los peces y la profundidad a la que se encuentran. Podemos dar con estos lugares muchas veces a varios cientos de metros de donde tenemos el coche, lo cual hace imprescindible el uso de la barca para el traslado del material. Podemos dar con un lugar o puesto muy escondido e incluso que resulte imposible de llegar con cualquier tipo de locomoción que no sea con barca, esto nos da cierta tranquilidad, ya que estamos más escondidos y menos visibles a todos. Este tipo de pesca es tremendamente efectiva, pongamos como ejemplo una jornada de pesca en el Ebro donde Claude Valette nos mostró un lugar con estas características y pudimos disfrutar de una jornada de 4 días de pesca inolvidables entre 5 compañeros, en los que el resultado fue de más de 300 carpas por encima de los 7 kilos y más de 80 siluros de medidas superiores al metro y medio. Es tal la abundancia de carpas y el afán de alimentarse que picaban a cualquier tipo de alimento, llegando incluso mi compañero Fran a obtener peces con cebollitas blancas, de las que encontramos en los botes de aceitunas aliñadas o con tomate Cherry. Si localizamos bien el lugar donde están y comen las carpas, cualquier cebo, por muy malo que sea, nos dará buenos resultados, y si el cebo es de calidad, entonces triunfaremos. No tenemos por qué cebar abundantemente, con un cebado moderado y constante, haremos que acudan cada vez más carpas a nuestro cebadero. Como no todo el mundo posee una embarcación, con las características necesarias –disponer de sonda y motor eléctrico– vamos a centrarnos ahora en el segundo tipo de pesca que es la más habitual entre nosotros.
PESCA PASIVA
Es la practicada por más del 95 por ciento de los pescadores, y consiste en combinar sólo dos factores o variables: la elección de un lugar y paciencia.
• Elección del lugar. Para la elección del lugar podemos recurrir a diversos trucos como la observación, estudio de las orillas, signos de actividad, etcétera. Para encontrar el lugar más adecuado y querencioso de permanencia o visita por parte de las carpas podemos recurrir varios trucos. Si hay una pendiente muy pronunciada en la orilla, hemos de suponer que en pocos metros dispondremos de grandes profundidades, si al amanecer o atardecer nos encontramos una franja de burbujas paralela a la orilla y equidistante con ella, sabremos a qué profundidad pescar y dónde comen los peces, saltos frecuentes en determinados lugares, etcétera. Estos son sólo algunos de los factores que pueden ser observables a simple vista, que nos pueden dar pistas evidentes para decantarnos en la elección de un puesto concreto.